jueves, 21 de octubre de 2010

Ponen al descubierto las mentiras de la película de Facebook




 
¿Es el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, una persona insegura, egomaníaca o antisocial? La película The Social Network, estrenada hace poco en Estados Unidos, muestra un personaje con estas características que, sin embargo, diversos expertos insisten en calificar como "incierta".

"El film únicamente contiene un 40% de verdad", asegura David Kirkpatrick, autor del libro El efecto Facebook: la historia interna de una compañía que conecta el mundo. Según el escritor, Zuckerberg es "increíblemente" seguro y nunca se muestra tan "sarcásticamente cruel" como en el papel interpretado por Jesse Eisenberg.

La película comienza con la novia de Zuckerberg dejando la relación y enumerando una innumerable serie de defectos del protagonista. Posteriormente, el joven emprendedor inicia un viaje en el que se muestra arrogante y envidioso, además de obsesionado con convertirse en millonario.

"Resulta muy importante remarcar que tuvo una novia durante todo el periodo que abarca la película, por lo que no encaja el papel de obseso sexual desesperado por conseguir la atención de las mujeres", añade Kirkpatrick, según recoge Portaltic de la BBC.

Asimismo, la idea de que Zuckerberg traicionase deliberadamente a un amigo es desmentida por Karel Baloun, ingeniero de Facebook durante un año y que trabajó codo con codo con el fundador de la red social y también negado por el propio fundador.

Co-Fundador de Napster
"Es ficción, él realmente quería que el trabajo saliera adelante y deseaba que las horas invertidas en Facebook fuesen recompensadas", apunta Baloun, quien también echa un cable a Sean Parker, el cofundador que tampoco sale bien parado en la película.

Retratado en la película por Justin Timberlake, Parker se convirtió en multimillonario gracias al 6% de acciones de la red social y en su primera iniciativa: Napster. Según explica Baloun, se trata de un "visionario", aunque, eso sí, "con un punto de locura".

Para el crítico Dennis Bingham, los directores (en este caso, David Fincher) tienen la "obligación" de ser fieles a la verdad, puesto que en la "memoria pública" suele perdurar la imagen ofrecida por el film y no la real.

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